El otoño es, probablemente, la temporada más engañosa para hacer trekking o moverse en la montaña. No es invierno extremo ni verano estable. Es transición. Y en esa transición es donde más errores se cometen al vestirse.
Temperaturas variables, viento impredecible y cambios de intensidad en la actividad hacen que el sistema de capas deje de ser opcional y se vuelva estratégico.
1. Cambios térmicos en un mismo día
En otoño puedes comenzar una ruta con frío, caminar una hora bajo el sol y terminar con viento y descenso de temperatura.
Un mismo día puede incluir:
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Mañanas frías
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Subidas que elevan la temperatura corporal
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Pausas donde el cuerpo se enfría rápidamente
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Tardes con viento o sombra
El error está en vestirse pensando solo en el punto de partida. En montaña, lo importante no es cómo sales, sino cómo te regulas durante el movimiento.

2. El error más común: sobreabrigarse
Cuando hace frío al inicio, la reacción natural es ponerse “todo encima”. El problema aparece cuando empiezas a moverte.
Si te abrigas de más:
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Transpiras en exceso
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La humedad queda atrapada
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Te enfrías en cuanto paras
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Aumenta la fatiga
El objetivo no es sentir calor, sino mantener una temperatura estable en movimiento. Vestirse en otoño es un ejercicio de regulación, no de acumulación de abrigo.
3. La humedad es el verdadero factor crítico
En condiciones otoñales, la gestión de humedad es más importante que el frío en sí.
Cuando la transpiración no se evacúa correctamente:
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La sensación térmica baja
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El viento enfría más rápido
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La recuperación en pausas es más lenta
Por eso el sistema de capas funciona:
Permite que el vapor salga, que el aislamiento actúe cuando corresponde y que la protección externa bloquee viento o lluvia sin comprometer la transpirabilidad.
No se trata solo de abrigarse. Se trata de respirar.

4. Cómo elegir capas según la intensidad
No todas las rutas exigen lo mismo. La elección correcta depende del nivel de esfuerzo.
Baja intensidad (caminatas suaves, terreno plano)
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Primera capa respirable
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Segunda capa liviana
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Protección externa según clima
Intensidad media (desnivel constante)
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Primera capa técnica que gestione humedad
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Segunda capa más ligera o fácil de sacar
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Capa externa compactable
Alta intensidad (subidas exigentes, ritmo rápido)
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Primera capa altamente respirable
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Aislamiento mínimo en movimiento
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Capa externa solo para pausas o viento
La clave está en anticipar el momento en que vas a necesitar quitar o agregar una capa, no en reaccionar cuando ya estás incómodo.

5. Otoño: la temporada que exige criterio
En verano puedes simplificar.
En invierno el frío es evidente.
En otoño, en cambio, necesitas entender tu cuerpo, tu ritmo y las condiciones.
Es la temporada donde más se nota la diferencia entre usar prendas aisladas y construir un sistema.
Porque cuando el clima cambia, tus capas deberían responder.

Vestirse en otoño no es una cuestión estética ni de moda outdoor. Es una decisión técnica que impacta directamente en tu rendimiento y en tu experiencia.
Regular la temperatura, gestionar la humedad y mantener libertad de movimiento es lo que permite seguir avanzando sin que el clima te limite. El rendimiento se construye por capas.